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Gerardo Machado y Morales


1925-1933

 

 

El día 20 de Mayo de 1925 asumió la Presidencia de la República el General Gerardo Machado y Morales. Después de cuatro años de un civilista, vuelve a la presidencia un oficial del Ejército Lidertador. Machado había ocupado cargos en la Guardia Rural y en el Ejército Nacional. Hombre ambicioso con gran don de mando, que pocas veces admitía opiniones contrarias a la suya. Fue muy popular, y llegó a la primera magistratura bajo el lema de “Agua, Caminos y Escuelas”.

Tuvo éxito como gobernante, pues hizo incapié en la honradez de la administración de fondos públicos, y protegió grandemente la industria azucarera. Carlos Miguel de Céspedes, como Secretario de Obras Públicas gozó del apoyo presidencial y obtuvo del Congreso la aprobación de la Ley de Obras Públicas, que le dio los ingresos necesarios para ese tipo de obras. Entre estos proyectos, el principal fue la creación de la carretera central, desde Pinar del Río hasta Santiago de Cuba. Se comenzó la construcción del Capitolio Nacional y también llevó a cabo ampliaciones en la Universidad de la Habana.

Hizo Machado que se respetaran las sentencias judiciales, incluyendo la pena de muerte. Varias personas fueron ejecutadas. Se implantó la “política del cooperativismo” por la que se forzaba practicamente a las instituciones públicas y privadas a cooperar con el gobierno. El ejército tuvo una participación activa en las elecciones parciales de 1927, forzando el resultado de las mismas. Algunas posiciones electivas fueron cubiertas por el poder ejécutivo sin participación popular. La posición autoritaria y absolutista del Presidente gozaba de cierto respaldo de los grandes capitales, y con la ayuda de algunos congresistas, comenzó a planearse una reforma constitucional para prorrogar los poderes. Ilustres cubanos como Cosme de la Torriente, Carlos Mendieta, Enrique José Varona y otros se opusieron al proyecto que permitiría la re-eleccion del General Machado. Indisciblemente, las obras públicas atraían la atención popular, y basado en ellas se
pretendía la continuación en el poder, en contra de lo que dictaba la Constitución de la República.

Con la construcción de la carretera central, se dió acceso a muchos mercados nacionales, y muchas industrias pequeñas crecieron rapidamente. Las industrias químicas, de calzado, farmacéuticas y las que se derivaban de la pesca y la ganadería también consiguieron su desarrollo. Se construyeron escuelas e institutos tecnico-vocacionales, así como centros de estudios comerciales. Las inversiones extranjeras se aumentaron, lo cual produjo una reacción positiva en muchos aspectos, pero negativa en otros, como el aumento de centrales azucareros en manos americanas. Los servicios de electricidad estaban también en manos de compañías norteamericanas. La producción minera de igual forma, y hasta el 70% de los bancos eran también extranjeros.

Todo lo bueno del gobierno quedó opacado por la autoridad desmedida y la ambición. Machado estaba decidido a continuar en el poder y reformó la constitución y las leyes a su antojo. A la oposición de los líderes políticos, se unió la del estudiantado. Desde 1927, se había creado el “Directorio Estudiantil Universitario”, que iba a asumir un papel preponderante en los años venideros.

La influencia de Machado en el Congreso, hizo que se aprobara una ley que suspendía las elecciones y prorrogaba los poderes.