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José Miguel Gómez abrazó la causa de la libertad de Cuba desde muy niño, y llegó a alcanzar el grado de Mayor General del Ejército Libertador. Fué miembo de la Convención Constituyente de 1901, y después de la instauración de la República, ocupó la posición de Gobernador de la Provincia de Las Villas.
Es electo a la Presidencia de la República en 1909, y gobernó con un alto espíritu de tolerancia y respeto a las libertades públicas. Gozó de gran popularidad y fué el prototipo del caudillo rural.
Desde el punto de vista administrativo, recibió del gobierno interventor el tesoro público en pésimas condiciones. Durante su período presidencial, se pavimentaron muchas calles, se hizo el alcantarillado de la ciudad de La Habana, y se implantó el sistema telefónico.
Su gabinete estaba compuesto de:
Vice-Presidente: Dr. Alfredo Zayas y Alfonso.
Estado: Justo García Velez; Justicia: Luis Octavio Diviñó; Gobernación: Nicolás Alberdi; Hacienda: Marcelino Díaz de Villegas; Instrucción Pública: Ramón Meza; Agricultura: Ortelio Foyo; Obras Públicas: Benito Lagueruela; Sanidad: Matías Duque; y, Presidencia: José Lorenzo Castellanos.
Se mejoraron los puertos y el sistema ferroviario. Reordenó el Poder Judicial. Se estrecharon las relaciones con el Poder Legislativo. Se aprobó y promulgó la Ley Arteaga, que prohibía el pago de los salaries en vales o fichas. Se creó el Ejército Permanente. Se estableció la Renta de la Lotería como ente independiente. Se incrementó la industria azucarera y la industria minera. Se establecieron las Academias de la Historia, y la de Artes y Letras. Se aumentó el número de escuelas, y se crearon granjas-escuelas para la enseñanza de la agricultura. Se fundó el Banco Territorial de Cuba.
A pesar de que le instaron a que se postulara a la reelección, el Presidente Gómez rechazó la idea. Mantuvo su imparcialidad, y fueron elegidos para sucederle el General Mario García Menocal como Presidente, y el Dr. Enrique José Varona como Vice-Presidente.
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